sábado, 5 de marzo de 2011

Agua estancada.

  Agua estancada tengo en mi corazón, esa agua que antes era tuya y hoy y por siempre la convertí en mía.
   Esa agua que nubla mi vista y sobre todo no me deja avanzar, pero a su vez aunque me impida muchas cosas, me deja vivir, porque esa agua es el recuerdo de tus enormes y cristalinos ojos fijos, también el recuerdo del sabor de tu boca, el perfume de tu cuerpo y la sensibilidad de mi piel en tus manos; esa es mi agua estancada, ese un millón y uno de recuerdos.
  Algunos lo llaman baúl, otros memorias, pero yo lo llamo agua estancada, porque es ese residuo de algo que fue perfecto para mí, pero que no funcionó, que tuvo que ser desechado; es el residuo de todo lo que fue y no fue, esas lágrimas que no llegaron a evaporarse, esas llamadas que nunca atendiste, esos besos que se perdieron entre las sábanas, los "te quiero" que nunca te animaste a decirme... finalmente vuelvo a lo mismo, recuerdos de este amor, los que sólo yo visito temporalmente, cuando me encuentro sola, cuando fallo, cuando tan sólo me acuerdo de ti.
  Puede sonar algo masoquista, pero yo creo que es como una cicatriz que me ayuda a recordar que no todo es infinito, que no todo sale bien, que por ahí dando vuelta la página pueda olvidar o que tan sólo me quede el recuerdo del recuerdo para que no me dé lugar a revivirlo.
  A veces vuelvo a derramar otras lágrimas sobre esa agua, las que luego se convierten en risa, porque así te recuerdo, con una simple sonrisa hipócrita, porque aún te amo y no puedo contentarme con tu recuerdo; y una vez mas insisto en tomar esa agua estancada, para tratar de revivir otra vez eso que fue NUESTRO.

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