viernes, 24 de junio de 2011

El mas frío de los inviernos.

Si tuviera que hablar de él no sé como empezaría... Podría comenzar contándoles de sus defectos o sus inseguridades, de su egocentrismo, de su peculiar manera de mirar la vida… Pero no valdría la pena, sus defectos para mi son perfectos: con el afán de querer cambiarlos pero a la vez no pretender modificar su esencia, porque así lo amé.
Muchas veces pensé que las cosas no iban a funcionar y otras veces él fue quien no funcionó, o quizás, yo no pude ver como él funcionaba y veía mis inseguridades reflejadas en sus ojos.
Otras veces aposte al cambio, a su cambio, al cambio de la relación, pero tampoco dio resultado.
Llegué a suponer que el problema eran los desencuentros, las libertades… pero me demostraron que otra vez yo estaba en lo incierto.
Sin saber más que pensar, supuse que todo estaba terminado, que ya no había más por hacer, que debía volver a cero totalmente, como dice la canción ‘volver a empezar’.
Y ahí, justo en el momento en el que uno intenta rearmar las cosas y mirar adelante sin tener ganas de echar un vistazo hacia atrás, apareciste una vez más. Pero claro, si el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen. Así dicen, ¿no?
Esto es cerrar los ojos y volver meses atrás cuando todo volvió a empezar aquel otoño. Es querer apostar otra vez más a esto, queriendo creer que la tercera es la vencida. Es necesitar volver a confiar. Creer que la decepción está muy lejos, que es verdad nunca te fuiste complemente.
Es creerte cada palabra, ¿pero eso sería volver a caer? Es intentar ponerme firme, estableciendo las bases y condiciones desde el primer paso; ¿pero que digo? Es tan ilógico, si ya fuimos y vinimos tantas veces… un paso adelante, tres hacía atrás, ocho paso juntos y otros tantos sin andar.
Yo creo que todos pasamos por esto de sentir el deseo y la necesidad de estar bien pero con la duda de no saber si lo lograremos de esta manera, si no me desvié del camino o si la compañía no es la mejor para transitarlo tranquila.
La importante no es llegar a la meta o al objetivo que nos ponemos, es más esencial la manera en cómo vivimos ‘el camino’ y la fuerza que ponemos al transitarlo.
Hoy, cuando ya te habías hecho a un lado de mi ruta, volviste como vuelven las aves que se van unos meses a causa del invierno. Perfecto ejemplo para explicar tu partida: decidiste alejarte dejando en mí el más frío de los inviernos y volviste con la cálida brisa de la primavera, esa que uno tanto espera.
Así fue como dejé que camines junto a mí unas cuantas cuadras y ahí estuvo mi gran error porque ahora no quiero que te vuelvas a ir, no estoy dispuesta a que seas la causa por la que frene mi viaje nuevamente; porque si la historia se repite y es otra vez la misma rueda no tengo fuerzas para transitarlo y menos para dejar de rodar.

jueves, 16 de junio de 2011

Mamá ya no es como antes.

  Me gustaría saber cómo es que lo ves, desde tu lado. Me gustaría saber cómo hacer para entenderte, me gustaría poder COMPARTIR momentos, emociones, risas, llantos y todo lo demás. Me gustaría ser TU HIJA, no tu posesión. Porque eso me siento, algo, una cosa, con todos sus derechos y obligaciones, pero en fin, UNA COSA. Ya sé que día a día haces lo mejor para nosotras, y que tu vida la haces para mí, pero algún día, cercano o lejano voy a necesitar a mi MAMÁ, la que me escucha en cosas no tan superficiales como un “me salió un granito” “ me fue mal en voley “ “ tengo baja tal materia”sino aquella que toma las riendas, la que me da lecciones de vida, como tantas veces me las haz dado.
  Hace tiempo siento un vacío que no sé como llenarlo, y después de mucho tiempo entendí que ese vacío es la carencia de contención, el silencio que se produce después de una discusión, la cena que nunca compartimos, esos momentos que sólo HOY puedo sentirlos, disfrutarlos, tenerlos... Quiero que mi presente sea un regalo, un regalo junto a vos, junto a alguien que pensé que me iba a acompañar toda la vida, o gran parte de ella, con aunque sea la simple presencia. No sé si me explico, pero el vacío que siento no es por lo que yo pensaba “QUIERO SALIR Y SER LIBRE” sino que no me quiero quedar estancada, con una mamá que me consienta constantemente, con una vida fácil... Quiero ese apoyo el cual no me querés brindar desde que te conté lo de Emmanuel, esa contención que siempre tuve de vos, no sé cómo explicarte, no sé cómo hacer, quiero, intento, pruebo, pero no llego a nada, no logro lo que quiero, y tantas veces perdí y nunca te conté, por miedo, vergüenza, no sé, por ese ALGO que no me deja.
  Hoy en día tengo mucho miedo, tengo ese miedo de “tal vez el día de mañana la relación se desgaste” o “ espero no arrepentirme de haberme ido de casa” tengo ese miedo de creer que esta todo mal pero por ahí esta todo bien, ese miedo de tropezar y nunca levantarme, eso que me impide seguir, eso que sólo vos, mi mamá, me puede ayudar a afrontarlo.
 Ya sé que la vida siempre te dio la espalda, pero después de tantos años, de tantos tropiezos llegaste hasta acá. Yo quiero disfrutar de esos momentos de madre e hija que por ahí nunca compartiste y por miedo, vergüenza o no sé, inexperiencia no los compartimos. Para que me entiendas y yo pueda entenderte hay que partir de la base de que somos humanas, que nos equivocamos, que tenemos sentimientos y sobre todo que mutuamente nos elegimos. Yo con una sonrisa, y vos con tu mirada, nuestra primera conexión, nuestro primer SÍ, nuestro primer encuentro... Desde ahí yo sé que dijiste NUNCA VOY A DEJAR QUE LA LASTIMEN, quiero que ELLA sea feliz, que tenga la felicidad que nunca tuve. Y te vuelvo a repetir, ya sé que lo intentas día a día, pero HOY ambas tenemos que madurar, crecer juntas, yo como mujer y vos como mamá, ambas tenemos que tomar el mismo camino por distintos senderos. Ambas tenemos que contenernos y dejarnos de hacer las maduras. Esta etapa, en si NINGUNA etapa, te la enseña NADIE. Pero al fin y al cabo, con o sin mamá, con o sin estudio, con o sin casa, etc somos PERSONAS, algunas con mas, otras con menos, pero el fin de toda esta vida es la felicidad, y esa felicidad HOY la quiero con VOS. Quiero volver a ser TU HIJA, pero en este caso adolescente.



No intentes entenderme, conteneme