Me gustaría saber cómo es que lo ves, desde tu lado. Me gustaría saber cómo hacer para entenderte, me gustaría poder COMPARTIR momentos, emociones, risas, llantos y todo lo demás. Me gustaría ser TU HIJA, no tu posesión. Porque eso me siento, algo, una cosa, con todos sus derechos y obligaciones, pero en fin, UNA COSA. Ya sé que día a día haces lo mejor para nosotras, y que tu vida la haces para mí, pero algún día, cercano o lejano voy a necesitar a mi MAMÁ, la que me escucha en cosas no tan superficiales como un “me salió un granito” “ me fue mal en voley “ “ tengo baja tal materia”sino aquella que toma las riendas, la que me da lecciones de vida, como tantas veces me las haz dado.
Hace tiempo siento un vacío que no sé como llenarlo, y después de mucho tiempo entendí que ese vacío es la carencia de contención, el silencio que se produce después de una discusión, la cena que nunca compartimos, esos momentos que sólo HOY puedo sentirlos, disfrutarlos, tenerlos... Quiero que mi presente sea un regalo, un regalo junto a vos, junto a alguien que pensé que me iba a acompañar toda la vida, o gran parte de ella, con aunque sea la simple presencia. No sé si me explico, pero el vacío que siento no es por lo que yo pensaba “QUIERO SALIR Y SER LIBRE” sino que no me quiero quedar estancada, con una mamá que me consienta constantemente, con una vida fácil... Quiero ese apoyo el cual no me querés brindar desde que te conté lo de Emmanuel, esa contención que siempre tuve de vos, no sé cómo explicarte, no sé cómo hacer, quiero, intento, pruebo, pero no llego a nada, no logro lo que quiero, y tantas veces perdí y nunca te conté, por miedo, vergüenza, no sé, por ese ALGO que no me deja.
Hoy en día tengo mucho miedo, tengo ese miedo de “tal vez el día de mañana la relación se desgaste” o “ espero no arrepentirme de haberme ido de casa” tengo ese miedo de creer que esta todo mal pero por ahí esta todo bien, ese miedo de tropezar y nunca levantarme, eso que me impide seguir, eso que sólo vos, mi mamá, me puede ayudar a afrontarlo.
Ya sé que la vida siempre te dio la espalda, pero después de tantos años, de tantos tropiezos llegaste hasta acá. Yo quiero disfrutar de esos momentos de madre e hija que por ahí nunca compartiste y por miedo, vergüenza o no sé, inexperiencia no los compartimos. Para que me entiendas y yo pueda entenderte hay que partir de la base de que somos humanas, que nos equivocamos, que tenemos sentimientos y sobre todo que mutuamente nos elegimos. Yo con una sonrisa, y vos con tu mirada, nuestra primera conexión, nuestro primer SÍ, nuestro primer encuentro... Desde ahí yo sé que dijiste NUNCA VOY A DEJAR QUE LA LASTIMEN, quiero que ELLA sea feliz, que tenga la felicidad que nunca tuve. Y te vuelvo a repetir, ya sé que lo intentas día a día, pero HOY ambas tenemos que madurar, crecer juntas, yo como mujer y vos como mamá, ambas tenemos que tomar el mismo camino por distintos senderos. Ambas tenemos que contenernos y dejarnos de hacer las maduras. Esta etapa, en si NINGUNA etapa, te la enseña NADIE. Pero al fin y al cabo, con o sin mamá, con o sin estudio, con o sin casa, etc somos PERSONAS, algunas con mas, otras con menos, pero el fin de toda esta vida es la felicidad, y esa felicidad HOY la quiero con VOS. Quiero volver a ser TU HIJA, pero en este caso adolescente.
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